Casa Museo La Chascona


Dirección

Fernando Márquez de la Plata 0192

Barrio Bellavista, Providencia

Teléfono

+56 2 27778741

+56 2 27378712

Horarios

Miércoles, jueves y sábado de 10:00 a 18:00 horas

Viernes de 10:00 a 16:00 horas

El ingreso es por orden de llegada

Link

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Entrada

Entrada general es de $7.000

Estudiantes y tercera edad $2.500

Reseña

Es una de las casas del poeta chileno y Premio Nobel de Literatura, Pablo Neruda. Está situada en cerca del Barrio Lastarria, en  la ladera norte del Cerro San Cristóbal.

Comenzó a ser construida en 1953  para Matilde Urrutia, su amor secreto de entonces. En su honor la bautizó como “La Chascona”, que era el apodo que  le daba a ella por su abundante cabellera rojiza.

La construcción fue encomendada al arquitecto catalán Germán Rodríguez Arias, quien tuvo que reconocer que la casa terminó siendo una creación más de Neruda que de él.

Las visitas no requieren reserva, pero el ingreso es por orden de llegada y está sujeto a la disponibilidad de cupos por día.  Cuenta con un sistema de audio-guías en inglés, francés, portugués, alemán y español. Solo las visitas de colegios deben reservar con anticipación.

Historia

Comenzó a ser construida en 1953 para Matilde Urrutia. Ella  recuerda que una tarde en que caminaban por el barrio llamado hoy Bellavista, encontraron un terreno en venta, a los pies del cerro San Cristóbal. Se veía cubierto de zarzas y tenía una pendiente pronunciada. “Estábamos como embrujados por un ruido de agua – escribió Matilde en sus memorias -, era una verdadera catarata la que se venía por el canal, en la cumbre del sitio.” Ambos se entusiasmaron y decidieron comprarlo. Mucho tiempo después, en su poema “La Chascona”, del libro La barcarola, Neruda evocaría el “agua que corre escribiendo en su idioma”, y las zarzas “que guardaban el sitio con su sanguinario ramaje”.

La construcción fue encomendada al arquitecto catalán Germán Rodríguez Arias. Cuando éste vio el terreno tan empinado vaticinó que los habitantes de la casa estarían condenados a vivir subiendo y bajando escaleras. Proyectó la vivienda orientada hacia el sol, lo que significaba vista a la ciudad. Pero Neruda quería vista a la cordillera, así es que dio vuelta la casa en el plano. No fue ésta la única intervención del poeta. Hizo traer desde el sur  troncos de ciprés para el living, se ocupó personalmente en buscar maderas y otros materiales, discutía y modificaba detalles. Germán Rodríguez tuvo que reconocer que la casa terminó siendo una creación más de Neruda que de él.

Inicialmente se construyó sólo el living y un dormitorio. Entonces Matilde vivía sola en la casa. “Yo trabajaba todo el día en mi jardín – recuerda -, no hubo un árbol, una planta que no fuera escogida y plantada por mis manos…”. Entretanto, el poeta seguía con su esposa, Delia del Carril, en la residencia de avenida Lynch a la que le habían puesto el nombre de Michoacán.

Muchos de los amigos de Neruda guardaban el secreto de  “La Chascona”. Entre ellos el muralista mexicano Diego Rivera, quien pintó un retrato de Matilde con dos cabezas. Si se mira con atención el pelo de ella, se ve aparecer difuso el perfil de Neruda, el amante que todavía permanecía oculto. Ésta es una de las piezas que se muestran hoy en la casa museo.

En febrero de 1955, Neruda se separa de Delia del Carril y se traslada a vivir a “La Chascona”. La casa había seguido creciendo con el agregado de una cocina y comedor. Posteriormente, se construyeron el bar y la biblioteca. De las últimas ampliaciones se encargó en 1958 el arquitecto Carlos Martner. Entonces Rodríguez Arias ya había regresado a Europa.

 

“La Chascona” tuvo su muerte y su resurrección. El 23 de septiembre de 1973, días después del golpe militar que derrocó al Presidente Salvador Allende, Neruda murió en la Clínica Santa María de Santiago.

“La Chascona” fue objeto de actos de vandalismo. La acequia que tanto amó el poeta fue obstruida, con lo cual se inundó la casa y hubo que tender tablones sobre el barro para trasladar sus restos, ya que Matilde Urrutia insistió en que fuera velado allí. Ella junto a unos pocos amigos pasaron esa noche en el living que tenía los vidrios rotos.

Matilde se esmeró en reparar los daños de la casa que había construido junto a Neruda, y siguió viviendo en ella hasta su muerte, en 1985. Así “La Chascona” fue renaciendo y actualmente es una casa museo destinada a difundir la vida del poeta al posibilitar el acceso a los ambientes íntimos en los que vivió y creó.

 

Fernando Márquez de La Plata, 0192, Santiago.